(Artículo publicado en la revista Cultura Masónica, nº 59, el 21/09/2024) – Descargar artículo en PDF
EL RITO FRANCÉS EN GRADO DE APRENDIZ
El inicio de un camino a través de la Libertad Absoluta de Conciencia.
Antecedentes históricos del Rito Francés.
Mucho hay escrito sobre la historia del Rito Francés, como Rito de fundación de la masonería especulativa por autores mucho más eruditos que yo sobre temas históricos, pero creo importante indicar algunas fechas.
El Rito Francés es el heredero directo del Rito de Los Modernos de la Gran Logia de Londres exportado a París entre 1720 a 1725.
Es en 1773 con la fundación del Gran Oriente de Francia (GODF) a partir de la reforma de la primera Gran Logia de Francia, creada esta última en 1728, que se empieza a instaurar el Rito Francés como tal.
Es durante los trabajos presididos por Alexandre-Louis Roëtiers de Montaleau (1748-1808) donde en 1782 se constata la supresión de las referencias religiosas y bíblicas en los textos de los rituales.
Es en 1801 cuando se imprime el ritual, codificado y adoptado en 1786, con el nombre de ritual “Francés Moderno”.
Finalmente citar, como dato adicional, que es en 1872 cuando el GODF retira de sus Reglamentos Generales las referencias al Gran Arquitecto del Universo (GADU) y a la inmortalidad del alma. Cinco años antes ya lo había hecho el Gran Oriente de Bélgica.
Formas del Rito Francés en los grados simbólicos
Si algo ha caracterizado desde el principio al Rito Francés ha sido la constante evolución entre tradición y modernidad con influencia inequívoca de la Ilustración.
Como dice Gérard Contremoulin[1] <<Un rito de libertad para franc-masones libres. Libres de elegir la forma del Rito, libres de aportar modificaciones, libres de adaptarlo a las circunstancias, libres de darle contenido y libres de tratar todos los temas para la reflexión común. Tal es la naturaleza del Rito>>.
Ello ha llevado a su evolución que se manifiesta en diferentes formas manteniendo siempre sus raíces y su espíritu.
Los más utilizados en el continente europeo son “Rito Francés Groussier”, “Rito Francés Tradicional o Rito Moderno” y el “Rito Francés Moderno Restablecido”.
En todos los casos el principio básico es la Libertad Absoluta de Conciencia como única manera de entender el futuro del ser humano y de la humanidad.
En este artículo me referiré al “Rito Francés Moderno Restablecido (RFMR)” en su grado de Aprendiz.
EL GRADO DE APRENDIZ EN EL RITO FRANCÉS
(La utilización del masculino en determinados términos y expresiones a lo largo de todo el Ritual no tiene sentido específico alguno; se mantiene así por tradición, haciendo referencia tanto al género femenino como al masculino).
Si bien no es objeto de este artículo el hablar sobre la Ceremonia de Iniciación del Rito Francés, si que iré haciendo algunas referencias pues es imposible entender el Rito Francés incluso en cualquiera de sus Grados sin tener conocimiento de la misma.
La Decoración de la Logia (Taller o Templo) y posición de los Oficiales y Hermanos
Aparentemente tiene una estructura similar a la de otros Ritos por lo que me limitaré a remarcar las diferencias más destacables y sobre todo aquellas que tienen una incidencia en el fondo y el espíritu del Rito Francés.
Según entramos al Taller desde Occidente vemos que el color dominante es el azul (paredes y tapetes de las mesas) y nos encontramos con que la columna ”J” está a la izquierda y la columna “B” a la derecha.
A continuación los Vigilantes están en línea, el 2º Vigilante al principio de la Columna del Norte delante de la columna “J” (en su mesa una vela blanca) y el 1º Vigilante al principio de la columna del Sur delante de la columna “B” (en su mesa una vela amarilla).
Como en otros Ritos los Aprendices se ubican en la Columna del Norte, si bien es importante aclarar que en el Rito Francés en el caso de que hubiera varias filas los Aprendices, salvo que hubiera que hacer la bóveda de acero, siempre se sientan en la primera fila incluso por delante de Maestros si hiciera falta. Tiene el sentido de que los Aprendices deben estar en una posición donde puedan observar con la mayor amplitud posible el desarrollo de los trabajos para poder interiorizarlos de la mejor manera. Lo mismo diríamos de la Columna del Sur con respecto a los Compañeros.
En el centro, sobre el suelo ajedrezado, nos encontramos con el cuadro o tapiz de Logia bordeado por 3 candelabros o pilares (no columnas). Al nordeste con una vela blanca, al sudeste con una vela roja y al sudoeste con una vela amarilla.
Al final de la Columna del Norte el Maestro de Ceremonias y detrás el Hospitalario y al final de la Columna del Sur el Gran Experto y detrás el Tesorero.
Al Oriente de izquierda a derecha a la altura de la Luna, el Delta y el Sol se ubican el Secretario (con una vela blanca), el Venerable Maestro (candelabro con 3 velas blancas y un velón rojo permanentemente encendido) y el Orador (con una vela amarilla).
En la misma mesa del Venerable Maestro o en una pequeña mesa inmediatamente delante se ubica la “mesa de los símbolos” con la Constitución de la Obediencia, la Escuadra y el Compás y el “Libro de la Ley”. A su lado una vela azul permanentemente encendida.
Es importante recalcar que en el Rito Francés, dado su carácter laico, el “Libro de la Ley” suele estar representado por la “Declaración Universal de los Derechos Humanos” o en su defecto por un Libro de contenido laico acorde a los valores de la masonería que haya sido consensuado por la totalidad de los Hermanos de la Logia.
El techo debe estar pintado con la bóveda celeste (cielo y estrellas) y rodeado de una cuerda con doce nudos cuyos extremos terminan en borlas a la altura de los Vigilantes. La piedra bruta con el mazo y el cincel y la piedra cúbica permanecen en la misma posición que en otros Ritos.
Apertura de Trabajos
En el Rito Francés se abren los trabajos al “Progreso de la Humanidad” haciendo especial hincapié en la Laicidad, en ningún momento se hace referencia a ningún ser creador ni a ninguna verdad revelada.
Al inicio de cada Tenida el Colegio de Oficiales se encuentra ya dentro del Taller.
El Colegio de Oficiales, que cumple la función de “Comisión Permanente”, abre sus trabajos al principio de cada curso masónico y se cierran al final del mismo, sus trabajos quedan latentes de una Tenida a otra.
Antes de que entren los Hermanos que no son Oficiales o los visitantes, el Venerable Maestro a golpe de Mallete recobra con fuerza y vigor los trabajos del Colegio de Oficiales y se aprovecha para tratar, si lo hubiera, algún tema que les concierna.
Apertura de la Logia
A continuación precedidos por el Maestro de Ceremonias y en el orden que marca el Ritual entran, al Orden de Fidelidad, los Hermanos que se encontraban en el exterior saludando al Venerable Maestro con una ligera inclinación de cabeza y ubicándose en sus respectivas columnas.
Se inicia el diálogo propio del Ritual entre el Venerable Maestro y los dos Vigilantes.
Una vez hecho el ceremonial de reconocimiento de los Hermanos, de la colocación de la Escuadra y el Compás y el Cuadro de Logia en Grado de Aprendiz por parte del Gran Experto así como el encendido de luces[2] de los tres pilares centrales (blanca, amarilla, roja) por parte del Maestro de Ceremonias, el Hermano Orador da lectura a un párrafo de las Constituciones de Anderson de 1723 en el que se indica, entre otras cosas, que… “la Francmasonería tiene por misión preparar la Concordia Universal y trabajar para mejorar a la vez al ser humano y a la sociedad”, igualmente da lectura a los Principios Generales de la Orden Masónica del que destaco… “Sus principios son la Tolerancia mutua, el Respeto a los demás y a uno mismo, y la absoluta Libertad de Conciencia. Considera que las concepciones metafísicas y religiosas son del dominio exclusivo de la apreciación de cada persona, rechazando cualquier afirmación dogmática. Tiene como divisa. Libertad, Igualdad, Fraternidad”.
Es importante profundizar en la lectura anterior, que como digo se lee al inicio de los trabajos, pues en ella queda reflejado el Espíritu Humanista, Laico y comprometido con la sociedad del Rito Francés.
A continuación se crea un dialogo entre el Venerable Maestro y los Vigilantes en el que a la pregunta por parte del Venerable Maestro de que representan los tres pilares (con vela blanca, roja y amarilla) el 1º Vigilante responde:
“Las tres virtudes que están siempre en el corazón de un francmasón: la Fe en el ser humano, la Esperanza en un mundo mejor y el Amor fraternal, Venerable Maestro”.
Este texto es importante porque una vez más se recalca el carácter humanista del Rito Francés y el compromiso con un mundo mejor.
Las Tres Luces
En otro dialogo que a continuación se crea entre el Venerable Maestro y el Gran Experto, a la pregunta de que significan las Tres Grandes Luces que vio cuando fue Iniciado este último contesta:
“Son la representación del Sol, de la Luna y del Venerable Maestro”.
¿Por qué?
“El Sol que ilumina a los obreros durante el día, la Luna durante la noche y el Venerable Maestro que ilumina en todo momento a la Logia”.
El Venerable Maestro representa a toda la Logia sin un carácter jerárquico.
Petición de la palabra
La palabra se pide al Vigilante de la correspondiente columna donde está ubicado el Hermano, recordemos que en el caso del Rito Francés la columna del Norte está precedida por el 2º Vigilante en ella se sientan los Aprendices (primera fila) y Maestros y la columna del Sur precedida por el 1º Vigilante en ella se sientan los Compañeros (primera fila) y Maestros.
En la mayoría de Logias se pide la palabra dando una palmada en la pierna y levantando la mano, en otras poniéndose en pie y al orden.
El Vigilante correspondiente solicita la palabra al Venerable Maestro y este la concede para que a su vez el Vigilante la conceda al Hermano que la ha solicitado.
Al tomar la palabra el Hermano se pone al Orden de Aprendiz y mira al Oriente, iniciando sus palabras simplemente con Venerable Maestro, en algunas Logias aunque no es necesario, pues el Venerable Maestro representa a todos, se suele añadir a continuación Queridos Hermanos y Queridos Hermanas. Lo que si que no se añade es la coletilla “en vuestros grados y calidades”, pues todos estamos en absoluto plano de igualdad. Conviene aquí recordar lo que el Venerable Maestro le dice al Profano al inicio de su Iniciación:
“En el seno de las reuniones masónicas, todos los Hermanos estamos en situación de perfecta igualdad; no hay más diferencias entre nosotros que las derivadas de nuestros oficios, siempre temporales, en la Logia”.
Lectura de Planchas
En el Rito Francés, incluso en Grado de Aprendiz, se suelen leer indistintamente Planchas de contenido simbólico, filosófico y social.
Las Planchas se leen siempre en el sitial del Orador incluso aunque sea un Aprendiz el que la lee. El Maestro de Ceremonias acompaña al Hermano hasta el sitial del Orador, este le da el abrazo fraternal y le cede su sitial.
El encabezado de las Planchas se suele abrir con: “Al Progreso de la Humanidad, Libertad, Igual, Fraternidad”.
Una vez leída la Plancha el Venerable Maestro pide unos minutos de reflexión y concede la palabra. A diferencia de los usos y costumbres de otros Ritos esta circula indistintamente, previa petición y concesión, de Norte a Sur, de Oriente a Occidente.
En el Rito Francés cuando se acaba de leer la Plancha no se aplaude, se entiende que todos los trabajos tienen el mismo mérito. Recordemos que al inicio de la Iniciación al Profano se le dice:
“Todas las ideas filosóficas, sociales o de cualquier otro tipo, tienen el mismo valor para nosotros, siempre que no menosprecien ni la naturaleza ni la condición humana.
Aquí, lo que cuenta son los valores morales.
Aquí, la única etnia y la única procedencia, es la Humanidad.
Aquí, no cuentan ni la fortuna personal, ni la profesión, ni la posición social, ni el grado de instrucción, ni el nivel de cultura o de conocimientos”.
Una vez cerrada la concesión de la palabra sobre la Plancha leída, siempre tiene la última palabra el Hermano que la ha trazado y leído, pues con motivo ocupa el lugar del Orador.
Los Hermanos que tienen Oficio como los Vigilantes, Secretario… e incluso el Venerable Maestro se ponen en pie y al Orden cuando su intervención es como un Hermano más de la Logia.
CLAUSURA DE LOS TRABAJOS
Como es habitual en la mayoría de los Ritos se concede la palabra en bien general de la Francmasonería o de la respetable Logia en particular.
El Orador da sus conclusiones sobre los trabajos del día y se procede a:
Cadena de Unión
La Cadena de Unión en el Rito Francés tiene una especial relevancia pues supone un momento de recogimiento, de unión fraternal, de recuerdo de los que nos precedieron y de compromiso con el futuro.
Si bien a criterio del Venerable Maestro se puede alterar en un momento dado, el texto al que da lectura de forma habitual y que forma parte del Ritual es:
“Hermanos, nunca debemos olvidar que el Amor fraternal, como nos enseñan nuestras Constituciones, es “la base, la piedra angular, el cemento y la gloria de nuestra antigua cofradía”. Nuestro Rito tiene la misión de recordarnos continuamente el vínculo que nos une. Que nuestros corazones se acerquen unos a otros a la vez que nuestras manos; que el Amor fraternal una todas las anillas de esta Cadena que formamos libremente. Comprendamos y disfrutemos de la grandeza y la belleza de este símbolo; inspirémonos en su sentido más profundo.
Esta Cadena nos vincula tanto en el tiempo como en el espacio; nos llega desde el pasado y nos guía hacia el futuro. Ella nos une al linaje de nuestros antepasados, nuestros Maestros venerados que la formaban ayer; ella nos une a todos los francmasones, de todos los Ritos, de todos los pueblos y de toda condición.
Enriquezcámosla con numerosas y sólidas anillas del metal más puro y, elevando nuestros espíritus hacia el ideal de nuestra Orden, esforcémonos en unir a todo el género humano por medio de la Fraternidad.
Hermanos, prometamos conservar siempre el afecto más fraterno de los unos hacia los otros, y trabajar incansablemente para hacer realidad la Fraternidad Universal”.
Dichas estas palabras el Gran Experto lo promete en nombre de todos los Hermanos allí presentes y a continuación se rompe la cadena.
A continuación se procede a pasar el Saco de Proposiciones y el Tronco de la Viuda.
El Maestro de Ceremonias procede a apagar las luces[3] de los tres pilares centrales (Roja, Amarilla y Blanca) y el Gran Experto a cerrar el Libro de la Ley, descolocar la Escuadra y el Compás y tapar el cuadro o tapiz de Logia.
Quisiera destacar las palabras justo al cierre de los trabajos en Grado de Aprendiz, donde el Venerable Maestro dice textualmente:
“Que la Luz recibida quede entre nosotros y, respetando la Ley del silencio, comprometámonos a llevarla fuera de la Logia buscando el Progreso de la Humanidad”.
Una vez más el propio Ritual marca un profundo carácter humanista y un compromiso con la sociedad.
En algunas Logias existe la costumbre al final de los trabajos de dar la exclamación ¡Viva la República! Es evidente que viene de la traducción literal de los rituales franceses pero hay que entenderla no como un posicionamiento político si no como una reafirmación de los valores republicanos como son la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad.
Los Hermanos que no forman parte del Colegio de Oficiales salen de la Logia permaneciendo estos últimos en la misma. Una vez han salido el Venerable Maestro “suspende” los trabajos del Colegio de Oficiales y ahora si salen todos.
DETALLES RITUALÍSTICOS DEL GRADO DE APRENDIZ
No se trata de reproducir aquí el Ritual ni el memento, algunas cosas ya se han citado, pero si creo que es interesante destacar algunos detalles.
Signo de Orden. Los Hermanos se mueven por la Logia al Orden de Fidelidad, únicamente se ponen al Orden de Grado cuando pasan revista los Vigilantes volviendo inmediatamente al Orden de Fidelidad, cuando se dirigen directamente al Venerable Maestro o cuando este lo solicita expresamente. En el Orden de Grado el codo permanece caído.
Los pasos, la batería y la exclamación, la palabra sagrada y de paso… Son diferentes pero no considero que sean relevantes para el artículo que nos ocupa.
CONSIDERACIONES AL GRADO DE APRENDIZ
Voy a destacar algunas consideraciones y detalles del Grado de Aprendiz teniendo en cuenta que algunas forman parte de los usos y costumbres de cada Logia y no necesariamente son exclusivas del Rito Francés.
Silencio del Aprendiz
Si bien dentro de los usos y costumbres de muchas Logias del Rito Francés prevalece el que el Aprendiz no solicite la palabra en Logia, esto es algo que no está escrito en ningún sitio del Ritual. Debe ser trabajo del 2º Vigilante el que el Aprendiz mantenga el silencio en Logia más por prudencia que por imposición.
El Aprendiz debe aprender a escuchar y a reflexionar antes de hacer uso de la palabra y es evidente que el silencio en Logia ayuda a ese aprendizaje, pero insisto, el silencio del aprendiz hay que interpretarlo como una herramienta formativa y no como una prohibición. Un Aprendiz debe tener la libertad de poder solicitar la palabra si considera que su intervención puede ser relevante para el tema que se está debatiendo. Posteriormente con su 2º Vigilante ya valorará si esta intervención ha sido oportuna, o no.
Y por supuesto en temas que afecten al funcionamiento de la Logia en los cuales los Aprendices tengan que votar deben tener derecho al uso de la palabra. En lo que respecta a la Gran Logia Simbólica Española, a la que pertenece mi Respetable Logia Palmira Luz, en sus Reglamentos Generales indica que todos los hermanos sin distinción tienen derecho al voto y por tanto si los Aprendices tienen derecho al voto deben tener derecho a la palabra sobre los asuntos que se van a votar.
Formación del Aprendiz
El Aprendiz orientado por su 2º Vigilante debe centrarse fundamentalmente en la interpretación de los símbolos de su grado, entendiendo estos no como algo esotérico si no como herramientas que le sirvan para un trabajo personal de introspección que le ayuden a conocerse mejor y al mismo tiempo le guíen en su camino iniciático y progresivo.
En el Rito Francés todos los símbolos del Grado de Aprendiz (escuadra y compás, mazo y cincel, plomada… el propio mandil con la babeta subida) tienen un uso, un significado inicial por si mismos, es a partir de ahí que el símbolo debe ser libremente interpretado por cada Aprendiz y a su vez compartir esa interpretación con el 2º Vigilante y el resto de Aprendices.
Se le suele dar al Aprendiz textos para su lectura y formación y eso está bien, pero en muchas ocasiones se olvida que el principal texto formativo para el Aprendiz es el propio Ritual. El Ritual de Iniciación, el Ritual de Grado, El Ritual Fúnebre, el Ritual de Mesa… Hay que profundizar en ellos.
En concreto en el Ritual de Iniciación del Rito Francés se encuentra el espíritu de la masonería en toda su amplitud. El Ritual nos ayuda a llenar de contenido nuestra divisa de Libertad, Igualdad y Fraternidad, a entender la Libertad de Conciencia y el compromiso social como algo intrínseco de la masonería. Cada párrafo nos llama a una reflexión. Por supuesto que en cada Ceremonia en la que uno participa te impregna de su sentido pero es necesario ir más allá, desmenuzarlo.
Algo muy importante también en la formación de los Aprendices es el ejemplo de los Maestros, con su trabajo en Logia, su trazado de Planchas, su actitud fraternal. Pensamos que la formación solo depende del 2º Vigilante pero esta no sirve de nada sin el ejemplo del resto de Maestros. Los Aprendices son como esponjas que absorben todo lo que hay a su alrededor tanto lo positivo como lo negativo.
Los Aprendices están para observar y aprender, los Maestros para trabajar. Parece obvio pero desgraciadamente no siempre se tiene claro este concepto.
El Maestro es el primero que debe trabajar en todos los ámbitos llevando junto a el al Aprendiz, enseñándole y sirviéndole de ejemplo. En mi Logia todos indistintamente ponemos y recogemos la mesa, es solo un ejemplo.
El periodo de formación de un Aprendiz que normalmente debe ser de mínimo un año, debe servir también para que se de cuenta de si la masonería es algo que realmente le llena y le es útil como herramienta de perfeccionamiento personal.
En normal que un Aprendiz por mucho que se le hayan hecho las entrevistas y aclarado dudas no sepa realmente lo que es la masonería hasta que no se inicia y no debe extrañarnos que pasado un tiempo este Aprendiz pueda ver que no era lo que esperaba y decida salir. Esto no hay que verlo como un fracaso personal ni de la Logia, para eso está entre otras cosas, el periodo de aprendizaje.
Libertad de Conciencia y Laicismo
Cuando un profano se propone para la Iniciación se tiene en cuenta sobre todo que sea una persona independiente, tolerante, trabajadora…, pero los conceptos de Libertad de Conciencia y de Laicismo, que forman parte del ADN del Rito Francés, no tiene por qué tenerlos necesariamente interiorizados, por ello el periodo de formación del Aprendiz debe ir también en esta línea.
Compromiso Social
Igual podríamos decir del compromiso social. En los Principios Generales de la Orden Masónica que se leen al inicio de los trabajos se lee textualmente:
“La Francmasonería… trabaja para la mejora material, moral y para el perfeccionamiento espiritual, intelectual y social de toda la Humanidad”.
YA PARA TERMINAR
Hemos hablado del Aprendiz y su formación pero no debemos olvidar que la mayor parte del trabajo masónico se desarrolla en Tenidas en Grado de Aprendiz en las que participan Compañeros y Maestros.
El Rito en Grado de Aprendiz es la base del resto de Grados, por algo la masonería es iniciática y progresiva.
Ya hemos visto que en el Rito Francés no hay dogmas, los símbolos se interpretan, el Ritual se trabaja y se reflexiona. En el Rito Francés todo tiene su sentido, a todo le tenemos que encontrar un sentido, esto nos obliga a un trabajo permanente, a un compromiso permanente, siempre en base a unos valores, dando sentido a nuestra divisa de Libertad, Igualdad, Fraternidad, a lo que yo siempre añado… y Laicidad.
He dicho.
Luis Plà.
[1] Gérard Contremoulin, L’Esprit du Rite français, Éditions Dervy, pag.52 (traducido por el autor).
[2] El encendido se hace en el sentido contrario a las agujas del reloj empezado por la vela blanca.
[3] El apagado de luces se realiza en el sentido de las agujas del reloj

