(Artículo publicado en la revista Cultura Masónica, nº 64, el 28/12/2025) – Descargar artículo en PDF

Gran Luz Iniciática y Caída de la Venda

El significado de la Luz Masónica desde el Rito Francés.

Antes que nada, creo necesario aclarar que el artículo que viene a continuación es una visión personal desde mi experiencia de trabajo en el Rito Francés.

Si algo caracteriza al Rito Francés es la libertad que concede a quien lo practica de interpretarlo según su propia experiencia y conocimiento, por supuesto dentro de los valores de Libertad, Igualdad y Fraternidad, desde una perspectiva laica y humanista y bajo la más absoluta libertad de conciencia.

“… ¿Qué pedís para él?… ¡La Luz!… A mi tercer golpe de mallete… ¡Que caiga la venda y que se haga la Luz!”

El párrafo anterior forma parte de uno de los momentos más importantes, ya casi al final, de la Iniciación masónica de un profano en el Rito Francés.

Es un momento de una gran carga emocional, al recipiendario después de haber estado durante toda la ceremonia de Iniciación con los ojos vendados[1], en la más absoluta oscuridad, se le quita la venda y el Templo se ilumina al máximo. En mi Logia acompañamos este momento con el poema sinfónico (pieza musical) “Así habló Zaratustra” de Richard Strauss, haciendo coincidir la caída de la venda con el inicio de la tercera sección[2].

Lo primero que ve el recipiendario al quitarle la venda es a los Hermanos de la Logia en posición “aparentemente amenazadora[3]”.

“…¡No lo están contra vos! Contrariamente a ser una amenaza, indican hacia donde dirigiremos todas nuestras fuerzas, todas nuestras energías y nuestra voluntad con tal de ayudaros y apoyaros en el esfuerzo de avanzar por el camino de la perfección…”

La primera experiencia sensorial y visual del recipiendario es la vinculación de la recepción de la Luz con la fraternidad masónica y el camino de la perfección.

En contraposición a la oscuridad que simboliza la ignorancia, la confusión, el caos interno, la piedra bruta antes de ser desbastada…, la Luz simboliza el conocimiento, la verdad, la razón y la claridad moral y filosófica

El acto de la caída de la venda no es solo un cambio físico, sino también la manifestación de un cambio interior y el inicio de un camino de conocimiento. El camino masónico es iniciático y progresivo, supone el inicio de un largo e infinito camino que queda por recorrer, en masonería este camino no se hace en solitario, se le dice al ya casi aprendiz que lo hará apoyado y apoyándose en el resto de los Hermanos y Hermanas.

“… ¿Consentís en reiterar, solemnemente, el Compromiso adquirido, ahora que habéis recibido la Luz…?”

“… Ponte en pie Hermano, nunca más te arrodillarás ante nadie… ¡Un francmasón vive y muere en pie!”.

A partir de ahora, en el Ritual, las referencias a la Luz serán permanentes.

En el Rito Francés el Encendido de Luces de una nueva Logia adquiere todo su sentido.

La Luz masónica, en sus diferentes intensidades, se recibe, se amplia y se transmite.

La Luz recibida no es para guardarla, sino para proyectarla. Una vez que el Aprendiz ha recibido la Luz, se impone el deber de trabajar y difundir esa Luz de conocimiento, razón y fraternidad, es una obligación activa de mejoramiento personal y servicio a la humanidad.

Darle la Luz al profano es un acto de regeneración simbólica que lo transforma de un hombre en tinieblas, al principio de la Iniciación, a un Aprendiz al que se le orienta a través del camino de la razón y el conocimiento, marcando un inicio formal de su trabajo en la construcción de su templo interior y el compromiso de llevar esa Luz al mundo exterior.

El sentido del Rito Francés es siempre de Liberación y Construcción.

Pero que entendemos por “Luz”

La propia Real Academia Española nos da hasta 15 acepciones, algunas de las cuales podemos interpretar desde el punto de vista masónico:

1ª Acepción: “Agente físico que hace visibles los objetos”. La masonería esta llena de símbolos, el trabajo masónico consiste en ser capaces de darles Luz para verlos e interpretarlos según nuestra conciencia. El símbolo masónico es una herramienta de reflexión filosófica

6ª Acepción: “Modelo, persona o cosa capaz de ilustrar y guiar”. Nada que añadir.

7ª Acepción: “Periodo de tiempo entre el amanecer y el ocaso”. Cuando trabajan los masones.

14ª Acepción: “Claridad de la mente”. Parte del trabajo masónico consiste en la introspección personal con el fin de poder clarificar nuestra mejor ruta en el camino hacia la búsqueda de la perfección, entendido éste también como la búsqueda de la verdad.

15ª Acepción: “Ilustración, cultura”. Si algo caracteriza al Rito Francés, es la influencia de la Ilustración, del llamado Siglo de las Luces, en su búsqueda del equilibrio entre la tradición y la modernidad.

Vemos pues que en la Real Academia Española podemos encontrar la base para desarrollar y argumentar el simbolismo que en el Rito Francés damos a la Luz.

Nada esotérico, nada religioso.

A diferencia de Ritos esotéricos o religiosos en cuyas ceremonias te hacen creer que te dan acceso a verdades divinas, a conocimientos y estados espirituales inalcanzables para otros, el Rito Francés es racional y muy claro.

La Luz recibida no supone la posesión de la verdad, sino la capacidad y la guía para iniciar la búsqueda de la misma, es una luz intelectual que le otorga al masón las herramientas rituales, éticas y filosóficas para:

  • Conocerse a si mismo, para poder tallar su piedra bruta.
  • Discernir, distinguir lo verdadero de lo falso, algo tan importante a día de hoy.

Insisto, cuando en la Iniciación masónica se da la Luz, se refiere a poner a disposición del nuevo masón o masona, las herramientas (rituales, ceremonias, símbolos…) que junto con al trabajo en Logia y en compañía del resto de Hermanos y Hermanas, y en base a los valores humanistas y laicos de Libertad, Igualdad y Fraternidad, le sirvan para iniciar un camino no solo de perfección personal, sino también de mejora de la sociedad.

“… La Orden Masónica… tiene como objeto la búsqueda de la Verdad, el estudio de la Ética y la practica de la Solidaridad; que trabaja para la mejora material, moral y para el perfeccionamiento espiritual, intelectual y social de toda la Humanidad…[4]”.

Llegados a este punto considero importante aclarar que el camino que se inicia al recibir la Luz conlleva también un trabajo espiritual. En el Rito Francés hablamos de espiritualidad laica, que en ningún momento está reñida con la racionalidad. ¿Acaso el sentimiento humanista no es un sentimiento espiritual?

“La gloria es la luz, la luz da la alegría, y la alegría es el goce del espíritu”.

“Todo lo que no sea velar por las personas, y en todos los órdenes, es palabrería pura”.

Antoni Gaudí[5]

Pero… Volvamos al Ritual del Aprendiz del Rito Francés en el que como he comentado anteriormente se hacen múltiples referencias a la Luz o a las Luces.

“¿Qué visteis al ser Iniciado?

Tres Grandes Luces… Son la representación del Sol, de la Luna y del Venerable Maestro… El Sol ilumina a los obreros durante el día, la Luna durante la noche y el Venerable Maestro ilumina en todo momento a la Logia”.

A diferencia de otros Ritos, en el Rito Francés las Tres Grandes Luces son el Sol, la Luna y el Venerable Maestro, estás Tres Grandes Luces están representadas a su vez por tres candelabros, entorno al cuadro de Logia, ubicados al NE (vela blanca), SE (vela roja) y SO (vela amarilla).

Según Guillermo Fuchslocher:

“Podemos deducir que como dos de estas Grandes Luces se refieren a un periodo de tiempo (día y noche) y la Tercera a una persona en relación con un espacio o un grupo humano (la Logia), la luz física constituye el referente de otro tipo de luz, de carácter simbólico. Y como la única “Luz” de este ternario que no puede iluminar en sentido físico es el Maestro de la logia, la luz que él emana a la Logia, en sentido simbólico, solo puede ser la del intelecto, es decir la del conocimiento, de la razón, de la búsqueda de la Verdad…[6]”

Las Tres Grandes Luces están simbólica e íntimamente vinculadas entre sí.

Sobre este tema no me puedo resistir a citar a mi Querido Hermano, Maestro y amigo José Mantero, que se fue demasiado pronto al Oriente Eterno:

“…la presencia de estas Tres Grandes Luces, que apuntan a la luz que nos brindan las fuerzas de la naturaleza (los astros, sol y luna) y a la luz de entendimiento y conocimiento humanos. Se trata, pues, de un Rito laico y nada esotérico, religioso ni mágico. No tiene sentido discutir acerca de la presencia o no de una biblia o cualquier otro libro religioso, puesto que nuestras Tres Grandes Luces son las que son. Somos obreros y arquitectos ilustrados, no levitas[7]”.

En resumen, cuando cae la venda y el recipiendario recibe la Luz, es el punto culminante de la Iniciación, símbolo del conocimiento y la fraternidad, marca el inicio de un camino de perfeccionamiento personal y mejora de la sociedad, acompañado por los Hermanos y Hermanas de la Logia, bajo la absoluta libertad de conciencia, la razón y los valores humanistas y laicos que caracterizan al Rito Francés.

“Hermanos, los trabajos de la Respetable Logia… están cerrados. Que la Luz recibida quede en nosotros…, comprometámonos a llevarla fuera de la Logia buscando el Progreso de la Humanidad”.

Me comprometo.

Luis Plá.

[1] Hay que resaltar que durante la ceremonia de Iniciación en Rito Francés, al recipiendario, en dos ocasiones se le levanta brevemente la venda en un entorno de penumbra, pero no es tema de este artículo (N. del A.).

[2] La introducción de esta pieza, conocida como “Amanecer”, representa la salida del sol y el despertar de la conciencia (N. del A.).

[3] En las referencias a la ceremonia omito conscientemente detalles concretos, así como parte de los textos del ritual que se citan, por no considerarlos relevantes.

[4] Extracto de los Principios Generales de la Orden Masónica que se leen al principio de todas las Tenidas del Rito Francés.

[5] De la página Web https://sagradafamilia.org/es/antoni-gaudi-humanismo-y-espiritualidad.

[6] Guillermo Fuschlocher. Simbología del Grado de Aprendiz y del Tapiz Logial. Pags. 43 y 44. Edit. Pentalpha. Junio 2019.

[7] José Mantero (1963-2018). Aquí todo es símbolo. Manual del Aprendiz del Rito Francés. Edición 6011. RL Tartessos nº 481 al Oriente de Sevilla – Gran Oriente de Francia. Pag.8